Reflexiones sobre el Cine de Culto (Parte I)

Videodrome (1983)

El término “cine de culto” parece haberse normalizado hoy en día, pero con un significado que se ha ido tergiversando y volviendo cada vez más ambiguo. En palabras del crítico de cine Michael Tapper, del libro Las 1001 películas que hay que ver antes de morir: “Actualmente, la etiqueta ‘película de culto’ es un truco publicitario para vender películas independientes o películas importantes que flirtean con distintas subculturas.” En sitios web especializados de cine como Filmaffinity se puede acceder a un dudoso listado de películas catalogadas de culto entre las que están Pulp Fiction (1994), The Godfather (1972) o The Shawshank Redemption (1994). ¿Son éstas “películas de culto”? Desde Psicofilmia nos posicionamos claramente en el NO.

El hecho de que una película sea “de culto” es un elemento circunstancial. No tiene nada que ver con que la película sea buena o mala. Muchas veces se usa la etiqueta “de culto” como sinónimo de “gran película” o de “obra maestra” y se da a entender que debido a ello se genera un culto en torno a la película. No es esa la idea e incluso me atrevo a afirmar que suele ocurrir al contrario.

Bad Taste (1987)

La característica básica de una película de culto es que despierta controversias desde el momento de su estreno. Se trata de films que desafían las convenciones de su tiempo y que son incomprendidos para la gran mayoría de espectadores y críticos. Son unos pocos visionarios los que realmente creen haber conectado con la película y esta conexión se vuelve más fuerte para los defensores en tanto es minoritaria. Los seguidores de estas películas la reivindican con un entusiasmo minoritario que convierte a la película en un producto contracultural, es decir, underground. De hecho, durante la década de los 70 se popularizaron en Estados Unidos las sesiones golfas de medianoche, donde se solían proyectar una y otra vez películas de culto como El Topo (1970), The Rocky Horror Picture Show (1975) o Pink Flamingos (1972). Los films de culto sobreviven y se refuerzan a lo largo de los años. Muchos de ellos logran convertirse en “clásicos de culto” sólo con el paso del tiempo, ya que una nueva sociedad otorga una nueva oportunidad de éxito a las películas antes marginales. Este sería el caso, por ejemplo, de Blade Runner (1982).

Antes sugerí que las películas de culto suelen ser lo contrario a obras maestras o buenas películas. Con esto me refiero a que un gran número películas verdaderamente de culto suele ser cine de serie B. Es decir, de bajo presupuesto, con calidad cinematográfica discutible e interpretaciones deficientes. Lo que el film rompe, voluntariamente o no, es el convencionalismo técnico cinematográfico. De hecho, la película que está considerada “la peor de la historia” es también película de culto. Me refiero a Plan 9 from outer space (1959). Por supuesto que la controversia de estas perlas contraculturales no se limita a la calidad cinematográfica. También puede darse por ser films explícitamente violentos, por tratarse de guiones que se atreven a tocar temas tan tabúes que desde un inicio quedan relegados a la marginalidad o bien simplemente por contar una historia de manera enigmática y que ha permanecido indescifrable para la mayoría.

Suspiria (1977)

Resumiendo. Las características en común que tienen estas películas son: indudable controversia, marginalidad cultural, ruptura de convencionalismos (estéticos, narrativos, temáticos…), seguidores entusiastas y trascendencia gracias al paso de los años. Reafirmamos, pues, que ni Pulp Fiction ni The Godfather ni The Shawshank Redemption cumplen las características básicas para ser cine de culto. Se trata de buenas películas en ningún caso marginales. Por contra, algunas películas que sí consideramos de culto y podemos citar como ejemplo además de las ya nombradas a lo largo del artículo, son: Freaks (1932), The Night of the Hunter (1955), Faster, Pussycat! KIll! Kill! (1965), Harold and Maude (1971), The Wicker Man (1973), Suspiria (1977), The Warriors (1979), Arrebato (1980), The Evil Dead (1981), Videodrome (1983), The Toxic Avenger (1985), Bad Taste (1987).

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2 Respuestas a “Reflexiones sobre el Cine de Culto (Parte I)

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